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Importancia de la curva de aprendizaje: ¿por qué estudiar antes de emprender?

Actualizado: 8 may

Cuando me invitaron a escribir esta nota pensé que sería difícil, pues la respuesta resulta obvia. En mi caso, raramente emprendería algo sin antes aprender sobre el tema. Sin embargo, solemos recibir alumnos que se acercan tras sufrir duras pérdidas y desencantos con sus proyectos, cuando no debería ser así.

En un sistema de producción circular, tal como un RAS acuapónico, buscamos reproducir los procesos de la Naturaleza. Para poder reproducirlos, lógicamente debemos comenzar por conocerlos. No importa el tamaño del emprendimiento, sea de alcance familiar o industrial, los procesos serán los mismos. Todos ellos deben ser resueltos y estar correctamente dimensionados.

A este propósito, deberemos responder numerosas preguntas que incluyen el diseño de las instalaciones y la posterior gestión operativa, comercial y financiera. Por ejemplo, cuántos tanques precisaremos, de qué dimensión, cuánta agua moveremos, qué dispositivos requeriremos para el tratamiento del agua, de qué tamaño, en qué secuencia, cuánto oxígeno consumiremos, cuánta energía, qué tareas deberán ser llevadas a cabo diariamente, en qué momento, cuánto tiempo demandará cada proceso y un largo etcétera.

En toda actividad nueva debemos contemplar una “curva de aprendizaje”. Esta expresión refiere a la representación gráfica de los errores que cometeremos a lo largo del tiempo desde el inicio del proyecto. Resulta esperable que cometamos una mayor cantidad de errores al principio, y una menor cantidad de errores a medida que llevemos adelante la actividad. Esto se debe al aprendizaje que vamos realizando gracias a la experiencia. Es decir, aprendemos de los errores para evitar volver a cometerlos. La formación nos permite aprender de los errores que otros productores ya cometieron con anterioridad. De ese modo evitaremos cometerlos nosotros, acortando así nuestra curva de aprendizaje.


Les dejamos un segamento del Seminario "Emprender Acuaponía con éxito: La importancia de una mirada integral del proyecto", donde el Alumno Egresado Daniel Mónaco nos cuenta su experiencia de emprender tras realizar el Diplomado Internacional.


Un famoso mago advertía al público durante sus espectáculos que la magia “Puede fallar”. En acuaponía, como en cualquier actividad productiva donde trabajamos con organismos vivos, si algo falla tendremos pérdidas de peces, plantas y bacterias. Nos costará dinero y una dolorosa frustración. Algunos breves ejemplos de situaciones que deberíamos saber resolver incluyen:

• Ovas blancas en la artesa.

• Espuma en el agua.

• Peces boqueando asfixiados, con lectura de oxígeno en niveles normales.

• Lectura muy alta de nitratos.

• Caída en la lectura del potencial redox en el ORP.

• Peces inapetentes aglutinados en el fondo del tanque.

• Caída de la presión atmosférica.

• Incremento en el volumen del excremento de los peces.

• Alteración en el ph del agua.

• Retardo en el crecimiento de los peces.

• Biodigestor no burbujea.

• Hojas de las plantas de color amarillento.

• Trips en el cultivo de plantas.

• Raíces oscuras.

Todas estas situaciones y muchas más pueden aparecer en nuestro emprendimiento acuapónico. Un productor debe saber sus causas, las consecuencias sobre el cultivo, y sobre todo el curso de acción a seguir para solucionarlas.

Estas breves líneas pretenden incentivar el ingreso de nuevos productores acuapónicos. Vale la aclaración, pues los problemas listados podrían suscitar dudas, temores o inquietud en quien tal vez se encuentre madurando la idea de comenzar a producir. Por el contrario, si los planteamos se debe a que pretendemos invitar a la reflexión respecto de cómo encarar con seriedad y profesionalismo una disciplina tan apasionante o cualquier otra actividad productiva.

El apuro por emprender sin un robusto plan de trabajo, a veces impulsado por el entusiasmo, a veces por la necesidad puede llevarnos a un callejón sin salida donde veremos nuestros sueños y recursos varados frente a problemas que van a aparecer y que podríamos evitar con el conocimiento previamente adquirido por quienes nos han antecedido. Por eso recalcamos la importancia de capacitarse, construir y probar a pequeña escala para sortear as dificultades básicas de la curva de aprendizaje y luego, cuando hayamos aprendido a traves de los pequeños errores y observaciones de la primer experiencia y de las ajenas, lanzarnos a probar un módulo similar de mayor producción.

Un buen plan comienza por el estudio y el conocimiento. El aprendizaje es un proceso continuo y permanente. Hace siete años que me dedico a la actividad y sigo aprendiendo. Si puedo acercar un consejo, nada mejor que estudiar antes de emprender un proyecto. Todo resultará mucho más fácil.


Alejandro de Marval

Docente de la Escuela de Acuicultura Productor Acuícola

info@productoracuicola.com.ar

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